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La militante que no necesita credencial

Por León Quirarte | Bitácora Política

Hay una paradoja que comienza a definir la estrategia política de Alejandra Gutiérrez.

Es la figura más importante de Movimiento Ciudadano en Guanajuato, aparece junto a Jorge Álvarez Máynez en cada gira, encabeza reuniones de estrategia, recibe a decenas de ex panistas que abandonan Acción Nacional y es presentada como el rostro del proyecto rumbo a 2027. Sin embargo, dos meses y medio después de haber renunciado al PAN, sigue sin afiliarse formalmente a Movimiento Ciudadano.

No es un detalle menor.

Es un mensaje político cuidadosamente construido.

Alejandra sostiene que no necesita una credencial porque Movimiento Ciudadano “es un movimiento de ciudadanos”. Con ello intenta proyectar una imagen distinta a la del político tradicional que cambia simplemente de partido.

La narrativa busca colocarla por encima de las siglas.

Pero la realidad política dice otra cosa.

Aunque no exista un trámite de afiliación, hoy Alejandra es, de facto, la principal líder de Movimiento Ciudadano en Guanajuato. Nadie dentro del partido tiene mayor presencia pública, mayor estructura ni mayor capacidad de convocatoria.

Su incorporación ya no depende de un formato firmado.

Depende únicamente del momento político que decidan elegir para oficializarla.

La respuesta del PAN tampoco tardó.

El dirigente estatal, Aldo Márquez, rechazó que exista una desbandada y minimizó la salida de 17 funcionarios ligados al gobierno leonés.

Incluso recordó que algunos de ellos ya enfrentaban procedimientos internos antes de presentar su renuncia y comparó el escenario con la salida de Ricardo Sheffield hace casi una década, cuando también se habló del fin del panismo en Guanajuato y eso nunca ocurrió.

El mensaje es claro.

El PAN intenta transmitir que conserva la fortaleza suficiente para enfrentar la salida del grupo cercano a Alejandra y que Movimiento Ciudadano todavía está lejos de representar una amenaza electoral.

Sin embargo, el discurso cambia de tono cuando aparecen las acusaciones.

Márquez aseguró que funcionarios municipales estarían siendo presionados para abandonar el PAN, asistir a reuniones de Movimiento Ciudadano e incluso afiliarse bajo la amenaza de perder su empleo.

Se trata de un señalamiento delicado.

Si existen pruebas, deberán presentarse ante las autoridades competentes.

Si no las hay, el riesgo es convertir una disputa política en una guerra de declaraciones.

Mientras tanto, Alejandra mantiene intacta su estrategia.

Evita hablar de militancias, insiste en que el proyecto es ciudadano y deja que sea Movimiento Ciudadano quien la arrope.

El partido naranja la presenta como su principal activo en Guanajuato.

Ella, en cambio, evita ponerse formalmente la camiseta.

Quizá porque todavía le resulta más rentable políticamente representar a una ciudadana que encabeza un movimiento, que a una militante más de un partido político.

La credencial puede esperar.

La campaña, evidentemente, no.

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