Por León Quirarte | Bitácora Política
La disputa entre el PAN y Alejandra Gutiérrez dejó de ser un conflicto local. Esta semana escaló a nivel nacional y encontró en Jorge Álvarez Máynez al principal escudero político de la alcaldesa de León.
El dirigente nacional de Movimiento Ciudadano ya no solo acompaña a Alejandra en eventos partidistas. Ahora asumió públicamente la defensa de su proyecto político y lanzó un mensaje que difícilmente pasará desapercibido en el panismo: cada vez que el PAN ataque a Alejandra Gutiérrez, Movimiento Ciudadano responderá.
No fue una declaración improvisada. Fue una definición estratégica.
Máynez acusó que la auditoría aprobada por el Congreso del Estado dejó de ser un ejercicio de fiscalización para convertirse en un instrumento de presión política. Incluso comparó la actuación del PAN en Guanajuato con las prácticas que ese mismo partido critica de Morena a nivel federal.
El mensaje también tuvo destinatario. Mientras los diputados panistas aprobaron revisar las administraciones de Alejandra Gutiérrez, rechazaron una auditoría al sexenio de Diego Sinhue Rodríguez Vallejo. Esa diferencia fue aprovechada por Movimiento Ciudadano para construir el discurso de una persecución política.
La fotografía política cambió. Lo que antes era una confrontación entre una alcaldesa y la dirigencia estatal del PAN ahora enfrenta a dos partidos nacionales.
En ese contexto apareció otro frente.
Mientras Alejandra recibía el respaldo de Máynez, el PAN confirmó que Allan León continúa siendo militante del partido, aunque enfrenta un procedimiento interno que podría terminar incluso con su expulsión.
El caso resulta particularmente llamativo porque Allan León renunció al gobierno municipal en medio de la investigación sobre presuntas empresas fantasma y posteriormente difundió un video en el que aseguró ser víctima de persecución política, un discurso prácticamente idéntico al utilizado por la alcaldesa.
Sin embargo, a diferencia de otros funcionarios cercanos a Alejandra que ya abandonaron el PAN, Allan permanece formalmente en las filas panistas.
El mensaje del dirigente municipal, Toño Guerrero, fue claro: existe un procedimiento abierto y cualquier militante que participe en actividades de otro partido podrá enfrentar sanciones que van desde una amonestación hasta la expulsión.
Es decir, el PAN decidió llevar la disputa también al terreno interno.
Las once renuncias anunciadas esta semana representan otro paso en el reacomodo político de León.
No se trata de figuras mediáticas ni de personajes con amplio reconocimiento público. Son operadores, funcionarios y cuadros que durante años trabajaron dentro de la estructura panista y que hoy decidieron acompañar a Alejandra Gutiérrez en Movimiento Ciudadano.
Su salida, por sí sola, difícilmente modifica el equilibrio electoral.
Lo verdaderamente relevante es el mensaje político que envía: la migración hacia el proyecto naranja continúa y ocurre desde el propio gobierno municipal.
Alejandra incluso aseguró que los incorporados fueron más de veinte y dejó entrever que todavía vienen más movimientos.
Si eso ocurre, el PAN enfrentará un desgaste silencioso pero constante.
La batalla rumbo a 2027 ya comenzó.
El PAN apuesta por las auditorías, los procedimientos internos y el deslinde institucional.
Movimiento Ciudadano responde con respaldo político, narrativa de persecución y nuevas adhesiones.
Y en el centro de esa confrontación permanece Alejandra Gutiérrez.
Hoy ya no pelea sola.
Ahora tiene detrás al dirigente nacional de Movimiento Ciudadano.
Y eso cambia por completo el tamaño de la guerra política en Guanajuato.












