Un carrusel y una ciudad
Por Cynthia Alcalá
La infancia es un lugar hermoso o doloroso dependiendo de nuestros recuerdos. Si mis recuerdos tuvieran una forma serían en forma de carrusel. Aquel León noventero que me ha costado dejar atrás, por más complicado que sea. He intentado huir desaforadamente a otras ciudades más grandes, pero la nostalgia me gana.
León se ha caracterizado por ser una ciudad industrial, su lema es “El trabajo todo lo vence” y creo que eso habla mucho de los habitantes de esta ciudad, los leoneses somos personas muy trabajadoras, en este preciso lugar donde todo parece fábricas, empresas transnacionales, gris, había color, ese carrusel enmarcaba el Centro Comercial más emblemático de la ciudad.
Recuerdo cuando por $10 te permitían dar tres vueltas, recuerdo la cara de felicidad de algunos niños con la novedad, era el domingo perfecto de “provincia” comprarte un cono de helado y ver pasar el carrusel.
En mi ciudad existe o existía una tradición no escrita, era una tradición de boca en boca, de escuela a escuela que era el viernes de Plaza, una singular abreviatura de Plaza Mayor, el Centro Comercial donde estaba ese bello carrusel.
Recuerdo que en estos viernes de plaza de adolescente ya no me subía con mis amigas al carrusel, porque ya éramos “grandes” pero varias ocasiones sirvió de punto de encuentro, era la referencia perfecta y hasta me atrevería a decir que poética.
Las ciudades van cambiando, ahora llega “El palacio de Hierro”, hay muchas versiones, que si León no estaba listo y que no había crecido lo suficiente y ahora si podía tenerlo y bla bla…nunca conoceremos la verdad, pero siempre existirá ese sentimiento de progreso.
El lema de Porfirio Díaz era “Orden y Progreso” Pero ¿qué es el progreso? Para alguien será una camioneta más costosa, para otros será un cuerpo mamado y tonificado, para alguien más va a ser salud mental.
¿Quién soy para juzgar el progreso ajeno? Alguien está prosperando cuando se levanta y se ducha después de una depresión de años, otra persona está prosperando cuando deja al ex novio tóxico, el respeto al progreso ajeno es la paz ¿Quién soy yo para juzgar el bello progreso de mi ciudad?
Las ciudades laten, gritan muchas cosas, sus calles susurran secretos y sus personas cambian…Todos cambiamos, el cambio es en algunas ocasiones necesario. Hay a quienes les produce miedo, angustia, a mi me produce nostalgia.
Los carruseles son nostalgia viva, de que la vida circula, todo se transforma…













